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10 de abril de 2015

Escandar Algeet


Te quiero.

Ya sé que termino igual todos los mensajes
pero es que me da pánico que se te olvide.

Que entre distancias y cosas nuevas
crezca una pregunta en tu estómago.

Que un día te tomes un café en a saber dónde
y dudes.

No hay nada más peligroso
ni humano
que una duda.

Así que solo estoy tomando mis medidas.
Sigo sin llegar al metro ochenta. Nunca he subido un puerto de primera en bici.
Y aunque tengo fuerzas y estilo, me va a costar mucho hacerme estos 5 meses a nado.

Tú siempre has sido más de volar.
Yo, en cambio, de no ahogarme.

Así que, eso,
te quiero.

No lo olvides, ¿vale?

***

Un invierno sin sol

Yo amé, con perdón.

Amé por encima de todas las cosas, que es,
permítanme que les diga,
de la única forma en que se puede amar.

Yo viví
en un cálido regazo del amor,
protegido bajo su techo,
comiendo de su misma mano,
aprendiendo el fuego hasta verlo arder,
hasta quemarnos.
Compartí su sudor
y ascendí en su alegría de peldaño en peldaño.
Es decir: de dos en dos.

¿Sabéis qué?
Yo tampoco creía en la magia hasta que la vi.
A ella.
Irradiándola, desprendiéndola,
descontrolando el tiempo
y cargándose con un gesto cualquier rutina impuesta,
criando una primavera en cada estación.

Solo querría decirles eso.
Decirles: yo tuve un reino y lo llamé hogar.
Y fue tan inmenso como el más pequeño de los detalles.
Una puta barbaridad.
Así debía de ser mi cuento.

Sin embargo, escribo desde el dolor aquel
en que solíamos gritar que todo acaba mal
porque si no, no acabaría.

Así fue
que todo se llenó de distancia
y de sangre,
todo se ensució de grietas y pudriéndo-
se pasó como una enfermedad
por delante nuestro,
un olvido por encima de nosotros
paseándose
jodiéndonos,
diciéndonos adiós,
a dios reclamadle.

Estas son mis ruinas y esta es mi voz.
Un paseo con vistas a los escombros.
Si veis al amor por ahí, solo decidle que lo siento.
Que el frío se ha hecho ciudad
y yo, solo, he aprendido a quemarme.
Que la poesía pague los destrozos
y su recuerdo sea mi única migaja de calor.
Esta es la historia de un derrumbamiento.
El infierno hecho paisaje.
Mi baile nupcial sobre el lodo.
Un invierno sin sol.



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